El primer paso para transformar una rutina en un ritual es el entorno. No se trata solo de lo que haces, sino de cómo te sientes mientras lo haces. Puedes comenzar eligiendo un lugar tranquilo en tu casa, preferentemente donde no tengas interrupciones.
Baja la intensidad de la luz o utiliza iluminación cálida, enciende una vela o dos, y si te gusta, acompaña el momento con música suave o sonidos relajantes. También puedes incorporar aromas mediante inciensos o aceites esenciales. Todo esto ayuda a que tu mente entre en un estado de calma antes de comenzar.